El reloj de Iquique

Aun cuando los descendientes del primer Fuller llegado a Chile, don David Fuller Anderson, nacieron en la ciudad de Valparaíso, al revisar la historia familiar, notamos que su movilidad dentro del territorio nacional era algo excepcional para la época, sobre todo si tenemos en consideración lo precario de los medios de transporte durante el siglo IX. Es así, como los integrantes de esta familia recorrieron una gran parte del pais, ya sea producto de la guerra, inquietudes personales y oportunidades laborales o comerciales.

Este es el caso de don David S. Fuller Jofré (1852 - 1924), quien se estableció durante largos años en el norte. Casado con Bernardina de los Dolores Thorn Toro, tuvo cinco hijos, los que nacieron a partir de 1885 en las ciudades de Tacna, Arica, Iquique y Santiago. Como proveedor de la zona de Tarapacá para el Ministerio de la Guerra, se afincó en la ciudad de Iquique durante los últimos años del mil ochocientos y principios del siglo 20.

Como un simbolo de agradecimiento a la zona, entre finales del siglo XIX y principio del siglo XX, David Fuller Jofré, donó un reloj por todo lo que la ciudad de Iquique y sus habitantes le habían entregado a el y a su familia.

Originalmente este reloj se instaló sobre un monolito de aproximadamente 3 metros en la plaza de la aduana, pero al poco correr el tiempo, fue traslado a la intersección de la avenida Baquedano con Zegers, de donde recogemos la siguiente fotografía tomada durante la década del 50.


En dicha ubicación permaneció hasta los años setenta, como se muestra en la siguiente imagen.

Lamentablemente, el reloj fue traslado finalmente a la avenida Baquedano con Balmaceda (Arturo Prat), al frente del mar, en donde terminó sus días debido a un impacto de un camión con la base que lo soportaba. Este es otro simbolo de la historia que cae bajo las "ruedas" de la modernidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario